Que te coja Zeus transformado en toro,
Píndaro, tocador de la cítara de oro;
que como a Sémele te mate con su venida de trueno
que bañe tu tumba con semen de rocío,
Píndaro maldito,
y que tus instestinos procreen una aberración acorde a tu tamaño
y que te abra el culo para sacarte el hijo:
cuerpo de toro y pito de Pindarito
porque a él heredarás tu miembro tan chiquito
y será tan torpe que jamás podrá custodiar un laberinto.
sábado, 20 de marzo de 2010
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