Al simposio de Asclepio no fuí invitado
¡Mierda para todos los filósofos del mundo!
¡Qué el cerdo los empache y eructen todo el día!
¡Qué las Harpías escupan sus jetas!
¡Qué Circe los tranforme en puercos!
¡Qué las Parcas corten sus pitos!
¡Qué se mueran sin tumba!
¡Qué sean presas de los perros y las aves de rapiña!
Ahora comprendo por qué es mejor andar entre la mierda:
por eso Diógenes fue el maestro de mi maestro!
sábado, 20 de marzo de 2010
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