A mi gran maestro Crates, aunque sé que esto le tiene sin cuidado.

Maestro, me disculpo por fornicar con Hiparquia, me sentí como un perro y lo hicimos como perros, aún así, no pudimos copular pegados.
Me disculpo contigo y con Hiparquia, a tí por joderte y a ella por no besarle el culo.
Tu fiel discípulo,
Aristeo

viernes, 19 de marzo de 2010

La esclava de Píndaro

Me dijo la esclava de Píndaro que de la boca me sale el tufo
¡Ah puta blasfema, si ya quisiera sentir mi verga entre sus piernas!
Díjome, además, que Píndaro le canta con cítara de oro...
¡Ah puto Píndaro, si ya quisiera tener el tamaño de mi verga!
¡Oh, Eros barrigón, Métele una flecha a esa esclava entre sus tetas;
una hecatombe de puercos he de darte...
Envenena... hijo de Citerea... envenena.

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