jueves, 25 de marzo de 2010
Diatriba a los filósofos de madres putas
Bien sé, por lo dioses sempiternos, que los filósofos son perversos: que gustan de fornicar en las imberbes carnes, en las maduras tetas, en los decrépitos cuerpos y hasta en seres momificados (hay quien dice que su perversión es tanta que copulan con cisnes, cuervos, ratas, cabras y perros). Hay quien cuenta que gustan del trasero de las vacas, que buscan a Ió bramando como toro, que desean el cuello del cisne y el pito del sátiro, que chupan todo lo que aparenta ser la virilidad masculina como el palo de un barco o el cuerno del minotauro; sé además que todos desean ser penetrados por Sócrates y que en lugar de cicuta tragan semen hasta el suicidio orgásmico. Al simposio van sólo para pegarse uno tras otro mientras hablan de epistemología, lógica y aritmética. Ergo, Los filósofos son más puercos que los puercos y deben ser expulsados de la república.
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Filósofos y literatos por igual deben no sólo ser expulsados, sino fusilados sin odio, con la más cruel indiferencia, y olvidados para siempre sin heroismos ni debilidades sentimentaloides.
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