A mi gran maestro Crates, aunque sé que esto le tiene sin cuidado.

Maestro, me disculpo por fornicar con Hiparquia, me sentí como un perro y lo hicimos como perros, aún así, no pudimos copular pegados.
Me disculpo contigo y con Hiparquia, a tí por joderte y a ella por no besarle el culo.
Tu fiel discípulo,
Aristeo

viernes, 30 de abril de 2010

Epístola moral a Luciana, en pos de una vida alegre

Luciana, tú que eres puta, que conoces los piojos más sucios del varón, que conoces la artes amatorias de succión y chupada, de ensamble y penetración profunda;tú que eres la comedora de semen más sabia de las tierras aqueas; tú que cobras según la montada que te exijan; tú que eres más puta que Helena y más diestra en acariciar hombrias que Afrodita.
A ti va dirigida mi epístola para que aprendas un poco más de mi vida puerca; para que no te bañes nunca y el semen se te petrifique y te tape toda y así se te seque el vientre cochino que ya, de por si, nada engendra. ¡Oh mi Luciana puta! Algún día en los futuros tiempos mi canto te reivindicará como la puta primera, como la vieja insana que hasta chimuela trabajó arduamente con sus fauces pestilentes. Vive como yo, amiga mía; camina tras de mí entre los basureros nauseabundos mendigando un pedazo de pan u orines, pues la vida sucia es la única razón de la existencia, todo lo demás es lo más fútil del hombre. Ven conmigo; deja la putería hecha sólo para las esclavas de Siria (para la Néfele mía que me odia), ven conmigo a tirarte bajo un árbol para escuchar el monótono trinar de los pájaros, ven conmigo, te invito a perderte en la podredumbre, deja la putería ya que te invito a morir como esas extrañas aves que comen inmundicia y vuelan felices por el cielo.

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